| Barcelona. Iker Morán.- Comenzaba ayer el día con una noticia entre inquietante y surrealista: a alguien se le ha ocurrido organizar el primer Día Mundial de la Fotografía Química. En el metro, camino de la primera jornada de Sonimagfoto, le voy dando vueltas al asunto.
¿Y si los de la vieja escuela se han organizado y han montado una protesta antipíxeles para boicotear una feria eminentemente digital? ¿Y si realmente nos enfrentamos a un resurgir químico? ¿Y si tenemos que buscarnos otro trabajo?
Respiro aliviado al ver que la fotografía digital consigue formar una pequeña cola en las puertas de Sonimagfoto un miércoles a las nueve de la mañana. Cierto que están todos en la fila para cambiar las invitaciones y que las taquillas tienen un aspecto bastante desolado, pero algo es algo.
Dentro reina la tranquilidad. Los primeros espectáculos comienzan a subir el volumen parar atraer a los visitantes más madrugadores. Siguiendo la norma habitual, no será hasta el fin de semana cuando se registren las aglomeraciones de público en los dos pabellones que ocupa Sonimagfoto. Aun así, los expositores parecen especialmente nerviosos esta mañana.
Preparativos de última hora, pienso, mientras en el pasillo central me topo con varias decenas de fotógrafos apuntando en mi dirección.
Justo cuando me disponía a hacer el rápido y típico estudio sobre si los profesionales utilizan más Canon o Nikon, un amable señor encorbatado me indica que estoy en medio de la inauguración, presidida por la infanta Cristina. El show de cada dos años, vamos.
Cámara en ristre, veo una instantánea impagable. Un militar de la escolta -lamento desconocer la graduación- sostiene en su mano su gorra y una preciosa compacta de colorines que, deduzco, alguna marca ha tenido la gentileza de donar a la causa. De fondo, la comitiva inaugural probando la función de detección de sonrisas. Realmente precioso.
No es la detección de sonrisas
la noticia más destacada de
este Sonimagfoto, sino la
ausencia de Kodak
Llego a plantearme las nefastas consecuencias que tendría si, a lo largo de la jornada, tocara la tecla equivocada y destruyera la real imagen (por error, por supuesto). Tal vez el riesgo no merezca la pena.
Lo bueno de haber visto y tocado ya la mayoría de cámaras que se presentan como novedades en esta edición de Sonimagfoto es que se dispone de algo más de tiempo para pasear tranquilamente, observar e incluso atreverse a sacar conclusiones a las pocas horas de la inauguración.
Conclusiones que, a veces, rompen los pronósticos. Y es que no está siendo ni la detección de sonrisas -que a estas horas ya habrá salido en una decena de telediarios como la noticia curiosa del día- ni siquiera las nuevas réflex digitales lo más impactante de este Sonimagfoto.
Ni siquiera la Nikon D3, que consigue congregar a todas horas un buen número de curiosos, puede competir con la que, sin duda, es la noticia de este año: la ausencia de Kodak entre los expositores de la feria.
Aunque lo ocurrido con Agfa hace precisamente dos años viene rápidamente a la memoria, puede que tranquilice a los que sufren por la supervivencia de Kodak saber que la multinacional de Rochester ha organizado un gran evento de prensa europea para la semana próxima.
Curiosamente, la cita será en Barcelona, lo que tal vez obliga a replantear la cuestión, preguntándonos por el futuro de este tipo de ferias en una era en la que las novedades se conocen en todos los rincones del mundo 10 minutos después de su presentación. O incluso antes de ésta, si me apuran.
Así que, sustos y peligros de extinción aparte, lo cierto es que este Sonimagfoto bien podría pasar por ser el punto de inflexión que sus organizadores ya anunciaban. Y es que poco queda de aquellos machacantes lemas sobre la impresión de copias en papel de ediciones anteriores y de los metros cuadrados que ocupaban los minilabs.
Los omnipresentes álbumes digitales, plotters de gran formato y algún que otro kiosco han tomado el relevo. ¿Carretes de película? En el stand de Fujifilm, en algún rincón, creo que aún puede verse alguno.
Poco queda de aquellos
machacantes lemas sobre la
impresión de copias en papel
de ediciones anteriores
De todos modos, se agradece que algunas marcas ayuden a Sonimagfoto a calentar motores en estos primeros días y ponerse a la altura de las grandes ferias internaciones. Suponiendo que, a estas alturas del partido, aún quede alguna feria fotográfica capaz de soportar ese calificativo de "gran".
Así que, ni cortos ni perezosos, Casio y Olympus han decidido traer a Barcelona esa gran estrella de todo evento internacional digno de aparecer en los blogs más "geek" del sector: los prototipos protegidos por una urna de cristal.
Quienes se acerquen a Sonimagfoto podrán ver -que no tocar- la que algún día será la cámara más rápida del mundo, privilegio que se sustenta en los 60 fotogramas por segundo que Casio ha prometido. Y, de paso, contemplar una vez más la futura sustituta de la Olympus E-1.
"Nueva réflex digital", rezaba el olímpico rótulo a primera hora de la mañana. Menos mal que alguien ha tenido el detalle de matizarlo horas después con un "próximamente", ahorrándonos alguna que otra traquicardia a los que venimos siguiendo los pasos de esta SLR desde hace un año. ¡Un año!

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