| Perpiñán. Ivan Sánchez.- El Convento de las Mínimas tiene este año una sala con nombre propio: el espacio Pierre y Alexandra Boulat, dedicado a dos generaciones (padre e hija) de una misma familia entregadas por completo a la fotografía. Es en el marco de esta sala donde se exponen un total de 53 imágenes en color. Un intenso recorrido a través del trabajo de esta incansable fotoperiodista tristemente fallecida en octubre del pasado año.

 Jean-François Leroy, fundador y director de Visa pour l'Image, muestra a QUESABESDE.COM el legado de Boulat. |
La muestra, que lleva por título "Come on, come on!", es una selección hecha por sus familiares y amigos de las imágenes favoritas de la fotógrafa.
© Jerome Delay (AP)

 Alexandra Boulat. |
La obra de Boulat tiene el poder de cautivar desde el inicio: las primeras fotografías son una breve miscelánea, desde las célebres imágenes del diseñador de moda francés Yves Saint Laurent hasta Bali, pasando por el lujo y la miseria de París. Algunas de estas instantáneas ofrecen un atractivo color dominante y se presentan alternadas, contrastando entre ellas.
De Bosnia-Herzegovina a Paquistán
El verdadero sitio de Alexandra Boulat estaba en algunos de los lugares más conflictivos del planeta, concretamente en los Balcanes y en Oriente Próximo y Medio. Fruto de sus reportajes en estas zonas son la mayoría de las instantáneas que conforman la exposición.
En pequeñas colecciones de fotografías que repasan la actividad de la reportera francesa, vemos países como Bosnia-Herzegovina, Croacia y Kosovo, lugares a los que viajó durante los conflictos que asolaron los Balcanes en la década de los 90. Allí retrató a combatientes serbios y la dureza de la vida en Sarajevo.
© Alexandra Boulat


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No ajena al eterno conflicto entre Israel y Palestina, viajó a Gaza y Cisjordania en diversas ocasiones para documentar las acciones del ejército judío, el difícil día a día de los musulmanes, así como los desiguales enfrentamientos entre ambos grupos en manifestaciones.
La exposición continúa el periplo de Boulat a lo largo de algunos países árabes como Pakistán, bajo la atenta mirada que dirigió a las mujeres musulmanas, conocedora del bajo estatus que la mala interpretación del islam les otorga.
© Alexandra Boulat


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La fuerza de las fotografías más interesantes de la exposición radica en la capacidad de Boulat para mimetizarse con el entorno, obteniendo imágenes insólitas de mujeres rezando en una mezquita.
Fotografiar por encima de todo
La fotografía le venía a Boulat de familia: su padre fue fotógrafo de Paris Match y su madre es la fundadora de la agencia Cosmos, donde comenzó a trabajar. En una ocasión llegó a decir: "Al nacer, me sumergieron en un tanque de revelado."
La carrera de esta reportera -mujer pionera en Visa pour l'Image- se caracterizó por el trabajo duro, soportando las condiciones de vida propias de los lugares donde desarrollaba sus reportajes y expuesta en muchas ocasiones a los peligros que conlleva trabajar en conflictos armados, fotografiando para la agencia Sipa Press y más tarde para VII Photo Agency.
© Alexandra Boulat


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El paso al formato digital y la globalización de las comunicaciones tuvieron en ella el efecto que cabía esperar: un trabajo más exhaustivo y eficaz en cuanto a la inmediatez, lo que la hizo siempre ampliar sus horizontes, editando y enviando instantáneas en cada reportaje a medida que fotografiaba.
Pero el 5 de octubre de 2007, tras tres meses de coma, Alexandra Boulat falleció con tan sólo 45 años. Fue el trágico y prematuro final de una de las fotoperiodistas más activas del panorama internacional, que deja reportajes en publicaciones de la talla de National Geographic, Time, Newsweek, Paris Match o Le Figaro.
Más información acerca de esta noticia:
- Información de Visa pour l'Image sobre la exposición

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